
Se trata de cubrir la necesidad social de tiendas especializadas ubicadas en
barrios cercanos para satisfacer la fuerte demanda del mercado para éste tipo de productos y por supuesto a
un precio competitivo.
Proximidad: Es necesaria ya que si la distancia y el tiempo desde el establecimiento hasta el congelador de la casa es grande se rompe la cadena de frío y por tanto el alimento empieza a perder propiedades como cualquier fresco y por supuesto, no se debe volver a congelar.
Variedad: En una tienda especializada puede encontrar de entre 300 a 500 referencias distintas de todas las familias que se le ocurra pensar (verduras, pescados, mariscos, precocinados, repostería, helados, carnes, pastas…)
Producto: Ya se ha explicado en el punto anterior, que por el ahorro de tiempo y las ventajas sanitarias es el alimento del futuro, ello lo corroboran todos los muestreos estadÃsticos. La clave del negocio de “La banquisa†es que somos fabricantes de los productos más vendidos, por tanto, nuestros productos ganan en calidad, minimizando el coste de producción de un tercero.
Competencia: Aunque cada vez más las grandes superficies y supermercados medios aumentan su oferta de congelados, éstos van a precios muy superiores a los de las tiendas especializadas, lo venden en formatos que normalmente no interesa a los consumidores (éstos prefieren el granel) y por supuesto no es compatible comprar congelados con una compra global de alimentación.
Quitando a éstos competidores, en España, se pueden contar con los dedos de una mano las cadenas franquiciadas en éste sector de la alimentación. Pero esto no es debido a que no sea viable el negocio, sino más bien que éste tipo de cadenas para llevarla a franquiciar necesita de una infraestructura previa de gran dimensión (grandes almacenes frigoríficos, flota de vehículos para el reparto, salas de fabricación para la elaboración y envasado de los artículos, numerosos contactos con importadores, armadores y fabricantes, un gran equipo humano etc…)
Clientela: Este tipo de tienda mantiene una alta fidelidad con los clientes ya que la mayoría de los clientes tienen que realizar el acto de compra de dos a tres veces a la semana y muchos a diario (principalmente porque poca gente dispone de un gran congelador en su casa). Esta alta frecuencia hace que con cierta faceta comercial del franquiciado, pueda mantener una clientela creciente, con cajas diarias aseguradas.